El precio de la victoria

José Manuel Albentosa. Coach Running de You&You

JM

Desde las grandes gestas en la mítica prueba de la Maratón de los atletas españoles Abel Antón y Martín Fiz (y ya ha llovido mucho de ello), que lo acontecido en una Maratón no era noticia en los telediarios, y mucho menos abriría las noticias. «Breaking News», como dirían los americanos. Lo triste del caso es que la noticia de la llegada de la Maratón de los Juegos de la Commonwealth celebrados en Australia este pasado domingo pasará a la historia por la crueldad de las imágenes que todos hemos podido ver a través de las pantallas del televisor, y sobre todo a través de las redes sociales. Imagen, que por cierto, se hizo viral desde el primer instante. En realidad, fue un triángulo patético y penoso que ha servido para que entre todos recapacitemos ante un bochornoso comportamiento vivido en el km 40 de la Maratón de los Juegos de la Commonwealth.

Y digo triángulo porque fueron tres los actores los que nos hicieron sentir vergüenza por sus comportamientos: en primer lugar, el público. ¿Cómo es posible que presenciando a escasos centímetros de ellos el dramático desfallecimiento del escocés Callum Hawkins, en lugar de socorrerle se pusieran a hacer fotografías de su lamentable estado?

En segundo lugar, la organización. Por reglamento, con el líder de la cabeza (el escocés sacaba cerca de dos minutos al segundo clasificado, el australiano Michael Shelley), debe ir siempre personal de la organización, que en muchos casos es el propio director de carrera. En las imágenes se aprecia que la persona de la organización que iba junto al escocés en una moto, en ningún momento hizo ademán de bajar de la moto para ayudarle. El reglamento dice que las ayudas externas suponen descalificación. ¿Es justificable esta norma para no socorrer al corredor caído por desfallecimiento?

Y en tercer lugar, el atleta australiano Michael Shelley, que ocupaba la segunda posición hasta que sobrepasó al atleta caído. Por desgracia, pasará a la historia por ni siquiera haber pestañeado al pasar junto al corredor escocés, en lugar de haber tenido un pequeño gesto de solidaridad hacia su desfallecido compañero de carrera. El triunfo ante sus compatriotas estaba por encima de todo.

El deporte siempre debe servir de ejemplo ante actitudes en la vida, aunque en ocasiones como ésta sirva de muy mal ejemplo.

Las tres actitudes son ciertamente reprochables, sólo que de una manera subjetiva para cada uno de nosotros situaríamos nuestro baremo de diferente manera.

Es curioso que las primeras campañas del famoso anglicismo «fair play» hayan sido creadas por los países de la Commonwealth, supuestamente los que son los países más avanzados del mundo?

Fuente: Diario Información 19/04/82018